lunes, 4 de agosto de 2008

Se fue la primavera


Aquel invierno llovió todos los días. Hasta las jodidas nubes parecían haber tomado consciencia de tu ausencia. Fue un invierno largo y amargo. Conviviendo en aquellas estancias en penumbra con cristales empañados y ceniceros llenos de colillas, en aquellos pasillos interminables hasta la soledad de mi cama, aquella cama ahora grotescamente gigantesca, aquellos cuadros al óleo que tú pintaste eran ahora más grises que nunca. Habían deslucido sus paisajes hasta minimizarlos a pequeños bosques de sombras.

El tiempo se paró. El día a día se convirtió en el segundo a segundo. Las agujas del reloj de la cocina se burlaban de mí, negándose a girar. Vivía dormido pensando en ti, llegando a ser un bosquejo de mí mismo. Solo el espejo me escupía las verdades, reflejándome un hombre patético, demacrado por el resentimiento. Me había convertido en el hombre de las sopas de sobre y los cigarros consumidos hasta quemarme el labio.

¿Dónde están ahora aquellas notas pegadas en el frigo diciéndome que habías salido y prometiéndome que volverías pronto?

Maldita zorra…

lunes, 23 de junio de 2008

12 de septiembre


Papá está enfadado. Ya no silba de camino al colegio. Dice que ahora que mamá se ha ido debemos portarnos mejor que nunca. La abuela me ha contado que lo que le pasa es que está triste porque mamá está en el cielo. La abuela no para de repetir que el mundo entero estará triste durante mucho tiempo por culpa de los malos. ¿Yo soy de los buenos, verdad abuela? Y la abuela ha sonreído y me dado un beso en la frente. Todavía no lo sabe nadie pero yo creo que Jamie es de los malos. No quiere comer. Así que papá tiene que jugar con él como lo hacía mamá. Coge la cuchara y la hace volar por la cocina, como si fuera un avión de verdad. Brrrr. Brrrr. El avión planea y se acerca peligrosamente. Y justo cuando crees que la cuchara se va a estrellar contra su cara, Jamie abre la boca. Pero papá, en lugar de aplaudirle, se ha puesto a llorar. Yo me he acercado y le he dicho que no se preocupe. Porque yo soy de los buenos y no necesito cucharas que vuelen.

martes, 3 de junio de 2008

Welcome to California


El descapotable se tragaba la carretera como la anaconda se traga sin piedad al desventurado conejito. Las líneas amarillas discontinuas desaparecían rápidamente bajo el fuselaje de acero. Yo conducía mientras tú, con los pies descalzos apoyados en la guantera, te pintabas las uñas de un color rojo a juego con el Cadillac.

En la radio se escuchaba “California Girls” de los Beach Boys. El viendo alborotaba tu pelo infundándote exhalaciones de juventud. Disfrutábamos de aquel momento sin hablar, no había necesidad de llenar esos silencios. Parecía que el mundo hubiera hecho un pequeño inciso y nos estuviera permitiendo escapar de sus garras por un instante.

Yo pisaba el acelerador a fondo. Ni siquiera era consciente de a qué escapaba ni por qué lo hacía, pero poco importaba si tú venías a mi lado. Contigo, maldita desconocida, aprendí que lo amargo puede ser dulce, y lo dulce salado. Tú me enseñaste que hay presos libres y guardias encerrados. Tú me susurraste al oído que se puede viajar sin ir a ningún lado.

El locutor anunció la última canción del programa. Silvio y Sacramento se encargarían de cerrar aquella magnífica velada. El Cadillac atravesaba veloz el desierto y te volví a mirar, eras prácticamente una extrajera a mis ojos, pero teníamos una vida entera para conocernos.

miércoles, 28 de mayo de 2008

¡Agarrate Dorothy, estramos en Oz!



Esta tarde es una buena tarde para escribir. Una tarde de charanga y folclore, donde a pocos kilómetros de aquí hay gente cogiéndose un pedo de Alfredo. El sonido de la verbena entra por la ventana y ya me estoy imaginando a la plebe en pleno éxtasis etílico bailando al son de “paquito el chocolatero”. Casi puedo ver a los borrachazos haciéndole proposiciones indecentes a la jovenzuelas.

Así funciona este evento de ambiente jaranero que llaman “feria”. Algunos dicen que es una fiesta patronal en honor a no sé qué virgen. Otros dicen que es una manera de relacionarse e interaccionar con la gente. Aunque ya me gustaría a mí ver como interaccionan los cachondos estos cuando se ponen más tontorrones que un reno. Yo pienso que es una excusa más para emborracharse. Incluso diría que es la excusa perfecta. ¿Qué más da que el hijo del vecino te vea haciendo el pino con el cubata metido en los calzoncillos? ¡Estamos de feria coño! Luego llegas a casa (dios sabe cómo) con más polvo que el sombrero de Indiana Jones, con una carita que ni Marco el día de la madre pero más satisfecho que la mona chita después de tirarse a King Kong y contento por el trabajo bien realizado.

El inocente de mi hígado piensa que todo ha acabado, cree que no habrá más alcohol por un plazo de tiempo considerable… ¡ay ingenuo él! Que no sabe la que le espera todavía…Malas son las tardes en que la resaca se junta con una nueva borrachera… con el estómago más revuelto que un gazpacho me dispongo a echarme al gaznate otra buena dosis de brebaje en pro de la socialidad humana... pensándolo mejor, creo que hoy no es una buena tarde para escribir. Con su permiso, voy al baño urgentemente.

viernes, 23 de mayo de 2008

Inocencia interrumpida



Quedé desvirgado el día que comprendí la verdadera naturaleza de los cuentos infantiles. El día que todas las fabulas y mentiras cayeron de golpe sobre mi cabeza como un cubo de agua fría. Ese día dejé de ser un niño para convertirme en un hijo de puta más.

Tantos años de credulidad ciega no habían servido para nada. Mi inocencia pueril se había volatilizado. Y Sin embargo doy las gracias a todas aquellas leyendas, que aunque triviales, me mantuvieron ajeno a la realidad más espeluznante. Los días han pasado desde entonces y hoy sé que nada es como lo pintaban las coloridas ilustraciones de los maravillosos cuentos de mi infancia. Hoy sé que existen los príncipes malos, las brujas hermosas, e incluso, los piratas honrados.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Consejos de un maldito hipócrita

Poned buena cara cuando os crucéis conmigo y rajad largo y tendido después. Sed amables pero no sinceros, sed simpáticos pero nunca honestos. Hablando a la espalda pero nunca de frente. En esta sociedad serán crucificados aquellos que actúen coherentemente con sus creencias. Dejaros llevar por la corriente hasta los clichés más tópicos del humanismo. Procediendo siempre bajo el cálido manto de la falsedad no encontraréis barreras en este mundo. Criticad aquello en lo que creéis y alabad aquello que criticáis, pensad lo que quieran que penséis, actuad como quieran que actuéis, e incluso, vivid como los cánones hayan marcado que debéis hacerlo. Y recordad siempre esto: nunca seáis vosotros mismos. Es el mejor consejo que os puedo dar yo, un hombre que ha llegado lejos siendo un maldito hipócrita.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Ni besos, ni caricias


Esta no es la típica historia de amor. Aquí no encontraréis besos, ni caricias. No habrá miradas profundas a los ojos. No habrá un chico feo que conquista a una chica guapa. No hallaréis en esta historia atardeceres románticos en la alameda ni encuentros apasionados bajo el sol de otoño. No esperéis encontrar tampoco sutiles conversaciones entre café y cigarro ni cenas con velas para dos. No habrá frases llenas de sentimentalismo. Desesperanzaros porque ésta no es una historia bonita. Esto sólo es sexo. Sexo animal puro y duro.