lunes, 27 de julio de 2009

Fahrenheit 451



La noche de los libros quemados. Aquella mágica noche. La noche donde la temperatura alcanzó los 451 grados Fahrenheit. Aquella noche te conocí. Apenas bastaron 10 minutos para que los ojos dijeran más que las palabras y todo mi mundo se desmoronara para siempre. No era consciente todavía de que esa noche iba a enfrascarme en la mayor aventura de mi vida.

sábado, 4 de julio de 2009

Manolo "El Alamillo"




En estos tiempos que corren, el idealismo esta condenado a desaparecer o por lo menos a quedar recluido en las más pequeñas minorías sociales. Hoy en día existe una sociedad que funciona de forma autómata, promovida por la sólidas bases del sistema capitalista donde los seres humanos van con prisas a todas partes sin tiempo siquiera de pararse a mirar el reloj. Es una sociedad en la que prima el pragmatismo y donde los ideales son lujo asequible de unos pocos. Esta sociedad del S.XXI es la que le ha tocado vivir a Manuel Sánchez Cortejo aleas “El Alamillo”.

“El Alamillo” tenía el temperamento y la agudeza de un “Will Hunting” indomable, pero Manolo era más aficionado a las lenguas y las faldas que a las matemáticas. El “Alamillo” actuó siempre en beneficio de fomentar su hablar viperino. Era un gallito. Un gallito de pelea como él decía.

Hoy lo traen esposado y sus pies se muestran reticentes dar un paso más. Un paso más que lo acerca a esta cruda realidad de largos pasillos y estancias en penumbra. Ya casi han llegado hasta la celda nº 37, al final del pasillo. La celda que será su casa durante los próximos 25 años.

lunes, 15 de junio de 2009

España, vacas, muchas...


El otro día compré un subrayador. Estoy orgulloso de mí mismo. La compra de un subrayador es uno de los pasos más trascendentes en la etapa pre-exámenes. Cuando se compra un subrayador quiere decir que hay una intención manifiesta del alumno por “querer ponerse” a estudiar. “Querer ponerse a estudiar”… uno de las formas verbales más utilizadas en la jerga estudiantil cuando llega la época de exámenes.

Tras unos días "queriendo ponerme" a estudiar sin conseguirlo y una vez que me había cerciorado de que el color del subrayador era el idóneo y el más compatible con mi tono de piel, empecé a subrayar el primer tema de una asignatura cualquiera.

Subrayar el primer tema es un proceso enigmáticamente mágico. Disfrutas como un enano coloreando esos aburridos apuntes en blanco y negro. Todo lo que lees te parece jodidamente importante y digno de ser subrayado. Luego, cuando te empiezas a sentir un poco hasta la polla, surge en ti de forma automática el perfecto sintetizador que siempre fuiste y acabas subrayando 5 o 6 palabras clave por folio.

Así pues, de una lectura de 10 folios de economía española sobre la PAC (Política Agrícola Común) yo me quedo con lo siguiente: España, vacas, muchas… y cinco o seis palabras más.

Un cordial saludo a los estudiantes al borde del abismo.

miércoles, 15 de abril de 2009

Es tiempo de cambio



Lloraba desconsoladamente. Y esas grandes lágrimas de desconsuelo caían lentamente a través de sus mejillas hasta perderse en algún lugar de su pecho. Lloraba como suelen hacerlo los niños, con la mayor de las aflicciones, como si el mundo estuviera a punto de acabarse. Como acompañamiento sonoro a tan triste estampa, sus roncos gemidos resonaban por toda la habitación. Lloraba y las lágrimas caían. Lloraba y estaba preciosa.

miércoles, 4 de febrero de 2009

"Ven a mi cama, duerme conmigo"



Ya lo decía Javier Ibarra: “mi canción es triste como una puta ranchera”.


Hoy he descubierto en un cajón del armario aquel jersey que usabas para ver las pelis de los domingos. He cogido ese jersey que olía a ti. Es curioso descubrir como un olor puede despertar tantas sensaciones y recuerdos que parecían olvidados. El olor familiar de ese jersey tuyo me ha recordado aquellas noches que nos quedábamos despiertos hasta las tantas intentando arreglar el mundo. Discutíamos sobre mil cosas para nunca ponernos de acuerdo, hasta que alguno de los dos, vencido y cansado, se iba a la cama.

He recordado eso y tantas otras cosas y no he podido evitar sentirme un poco triste, así que he colocado un disco en la mini cadena y me he dispuesto a escuchar una de mis canciones favoritas. La música ha sonado y por 3 minutos y medio, no me he acordado de ti y he sido el hombre más feliz del mundo.

He pensado que lo mejor es pasar página, olvidarme de ti, seguir con mi vida. De todas formas he dejado tu jersey de nuevo en el cajón para volver a la página de aquellas noches donde me decías: “ven a mi cama, duerme conmigo”.

viernes, 2 de enero de 2009

40 años cagando sangre

Todos lo veis, nos ha pillado el toro un año más
solo nos queda el cotillón, no hay marcha atrás
resignate, mismo lugar y misma gente
iluso yo, creí que sería diferente

40 pavos pagaremos este año
en Nochevieja escucharemos a Los Caños
niños borrachos, kanis drogados
vaya felpa nabos tonight...

Echo de menos aquellos tíos cojonudos
Diego, Linares y Chucho, con Gálvez, Huevo y Bermudo
al amanecer nos encontraremos en la churrería
no faltará el Pedro, el hijo del policía

40 pavos pagaremos este año
en Nochevieja escucharemos a Los Caños
niños borrachos, kanis drogados
vaya felpa nabos tonight...

"Pa" montar un puesto, en el bar trofeo
me voy con niño-bot, en el bar Pablo
la noche está perdida, está perdida
acabaremos todos en "cal" Matías






lunes, 8 de diciembre de 2008

Que canten los niños



Os pongo en contexto mis queridos drugos:

Era una fría noche otoñal de finales del mes de noviembre, más propia tal vez, del mes de enero por lo bajo de aquellas temperaturas. Encontrábanse ellos reunidos, y yo con ellos, en la cálida y acogedora estancia número 410, que si mal no recuerdo es mi habitación. Todos allí reunidos cantando en la más perfecta de las armonías. Ninguna voz discordaba de las del resto, ninguno se adelantaba en las frases a los demás y todos disfrutábamos en estado sumo elevando al cielo nuestras melodiosas voces. Nadie era consciente en aquel momento de júbilo de las fatídicas consecuencias que traería consigo aquel ratito de distracción y recreo que nos permitíamos entre horas y horas de tedioso estudio.

De repente, una ronca voz vociferante parecía salir de las entrañas de la tierra. Pero no eran ni más ni menos que los gritos de nuestro querido (hasta aquel momento) vecino aleas “El gordo” o “Berrendo” que vivía en la tercera planta, una por debajo de la nuestra. Cabe remarcar queridos drugos que no habían dado siquiera las 10 de la noche cuando todo esto ocurría. La conversación, que yo diría más bien monólogo, transcurrió en los siguientes términos:

- "¡Os queréis callar, me cago en la puta de oros! ¡Que me tenéis hasta la polla con las voces que estáis dando ostias! ¡Que hay gente que estudia cojones y estáis pegando voces cabrones!"

La música cesó al unísono. Salimos a la planta y algunos de mis compatriotas cantores intentaron entrar en razón al susodicho, pero éste se encontraba fuera de si y no atendía a razones. Juró que lo pagaríamos y que se nos iba a caer el pelo. Así pues, se quejó a la dirección del colegio y hoy, un parte de comportamiento ensucia nuestros, hasta ahora, impolutos expedientes colegiales.

Es una triste e irónica casualidad que la canción que cantábamos aquella noche no fuera otra que la famosa canción infantil “Que canten los niños”. Más tarde, pasado el altercado, me fijé en la letra de esta bonita canción y descubrí como algunos versos de ésta, relataban las más sinceras verdades y crueldades que imperan en este mundo. Muy sorprendido estaba de cuánto de verdad puede llegar a tener una canción infantil.

Ahora un austero cartel domina la vista de la cuarta planta derecha del Colegio Mayor Nuestra Señora de la Asunción. El cartel reza lo siguiente:




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Que canten los niños, que alcen la voz
Que canten por esos que no cantarán
Porque han apagado su voz…


Aquella noche los niños cantaron y alzaron sus voces, pero una vez más la tiranía que domina este mundo inhumano volvió a apagar sus voces. Solo eran unos niños cantando, nada más. Expresar sus sentimientos y sus inquietudes mediante la música había sido su único y fatal delito.
Hoy, un silencio sepulcral domina esta planta porque los niños han dejado de cantar. Hoy los niños ya no alzan sus voces al cielo. Hoy más que nunca os pedimos encarecidamente que cantéis por aquellos que no cantarán porque hoy, nos han apagado la voz…



LOS CUCHARAS



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